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A pesar de lo que pueda parecer el
labrador retriever es una de las razas más sanas y que gozan
de mejor salud. Todo el mundo sabe de las virtudes de
la raza en cuanto a su comportamiento, temperamento, etc, pero quizá
lo que más se desconozca son las enfermedades de tipo hereditario
que tan frecuentemente oímos y poco conocemos, es por ello
y dado nuestra profesión de veterinarios que intentemos explicar
aquí algunas de estas enfermedades que deben ser conocidas
también por el público en general antes de adquirir
cualquier ejemplar, se trata del tan reseñado por muchos
criadores como "libre de displasia
y taras oculares" que deben cumplir cualquier ejemplar
destinado a la reproducción. Los certificados que lo demuestran
pueden ser de varios tipos, así que a continuación
os enseñamos alguno como ejemplo:
Certificado
caderas BVA
Certificado
caderas Francés
Certificado
taras oculares ECVO
PATOLOGIAS
MAS FRECUENTES EN EL LABRADOR RETRIEVER
ALTERACIONES ESQUELETICAS
DISPLASIA DE CADERA

La displasia de cadera es la enfermedad de carácter hereditario
mas conocida por propietarios, criadores, y veterinarios, afectando
a un gran numero de razas de tamaño medio y grande fundamentalmente.
Los animales afectados presentan un desarrollo anómalo de la articulación
coxofemoral, con una inadecuada coaptacion entre la cabeza del fémur
y el acetabulo, causando un desgaste prematuro de los cartílagos
articulares, este defecto en la conformación desencadena unos cambios
de tipo artrítico causantes del cuadro sintomático de la enfermedad.
La etiología de la enfermedad es poligenica multifactorial, hay
varios genes que van a determinar la estructura de la cadera (genotipo),
pero estos genes se expresaran en mayor o menor medida según sea
la influencia del medio ambiente (alimentación, ejercicio, hábitat,
etc. ), de la interacción de estos dos factores (genotipo y medio
ambiente), obtendremos como resultado un tipo concreto de cadera
(fenotipo). Las primeras dificultades estriban en saber que porcentaje
de la enfermedad se debe a causas genéticas ( para la mayoría de
los autores un 70 %) y que porcentaje a causas adquiridas. Para
que un animal se encuentre afectado es imprescindible que posea
una genética alterada en mayor o menor numero de genes, estos genes
se heredan por un complicado sistema de codominancia y penetrancia
incompleta, que impide crear un modelo teórico fiable de la transmisión.
Al nacimiento todos los cachorros poseen caderas sanas, y es durante
la fase de crecimiento cuando el animal predispuesto a padecer displasia,
porque así esta escrito en su código genético, desarrollara la enfermedad
en un grado mayor o menor dependiendo de las condiciones ambientales.
La fase mas critica del crecimiento es desde los 3 meses hasta los
8, aunque se ha comprobado que la obesidad en cachorros de tan solo
2 meses puede ser casi determinante para la aparición de la enfermedad.
En este corto periodo de tiempo deberemos cuidar al máximo los factores
ambientales, por ejemplo, la nutrición y el ejercicio.
La nutrición es el factor más importante. Deberán evitarse dietas
hipercaloricas que producirán perros con sobrepeso, este exceso
de peso acentúa las sobrecargas en la articulación causando mayor
desgaste de los cartílagos articulares y por tanto originando con
mayor rapidez cambios artrosicos. Asimismo, se deben evitar también
las dietas hiperproteicas, que van a producir unos altos índices
de crecimiento que darán lugar a descompensaciones entre la formación
de tejido óseo y el tejido muscular y de sostén al no crecer a la
vez, el aumento de tejido óseo sin un soporte físico adecuado de
tejido muscular y de sostén hace que se pierda estabilidad y se
favorece el desgaste de los componentes cartilaginosos. Por supuesto
que las dietas deficientes o desequilibradas son aun más perjudiciales,
los Retriever son razas de crecimiento rápido, alcanzan su talla
adulta hacia el año, por tanto, los requerimientos metabólicos durante
la fase de crecimiento son muy altos, y cualquier descompensación
alimenticia, tanto en proteínas como en energía y oligoelementos,
puede ser crucial. Estos oligoelementos, que se encuentran en pequeñas
cantidades en los alimentos, son los causantes de una adecuada osmolaridad
del liquido sinovial, que protege y lubrifica las articulaciones
evitando su desgaste, de ahí la importancia de un adecuado aporte
de sodio, potasio, cloro, fósforo, magnesio, etc.
La aportación de ciertos suplementos ha suscitado mucha controversia.
El primero en ser utilizado fue la vitamina C debido a que interviene
en la biosíntesis del colágeno que formara el tejido conectivo de
huesos y ligamentos, lo que favorece la formación de los distintos
componentes que estabilizan la articulación.. El principal problema
radica en establecer la dosis, ya que el perro es capaz de sintetizar
por si mismo la vitamina C sin aporte exógeno, por lo que cualquier
suplemento de esta se considera excesivo, y además no se encontró
una relación causal entre dosis de vitamina C y menor índice de
displasia de cadera. Sin embargo el uso de vitamina C ( en forma
de ascorbato cálcico) y vitamina E ( en forma de tocoferol) como
antioxidantes naturales si demuestra ser efectivo, ya que estabilizan
la membrana celular e inhiben la sintesis de la prostaglandina PGE
2, que es la causante del dolor en los procesos artrosicos. Otros
suplementos utilizados con cierto éxito son el condroitin sulfato
y los glicosaminoglicanos, que tanto en la prevención como en el
tratamiento de la displasia actúan favoreciendo la formación de
ácido hialuronico, que lubrifica y nutre el cartílago y con ello
evita su erosión, y mantiene un volumen adecuado de liquido sinovial.
Respecto al ejercicio, hay una clara relación entre el desarrollo
de displasia y la cantidad de masa muscular, cuanto mayor sea la
musculatura del tercio posterior mas se estabiliza la articulación
y menor será el grado de subluxacion de las caderas. El ejercicio
adecuado será mas bien de tipo anaerobico, con ejercicios cortos
y explosivos, pero nunca forzando al perro. Los largos paseos quizá
sean el ejercicio menos recomendable, ya que se crea poca masa muscular,
y sin embargo supone un gran desgaste articular. La natación es
el método mas adecuado ya que produce una hipertrofia muscular sin
forzar en absoluto la articulación, puesto que el perro no ejerce
cargas o presiones sobre las extremidades en ningún momento, además
debemos añadir que es el ejercicio físico que más puede apasionar
a un Retriever, lo realizara tantas veces como queramos y de la
forma más complaciente.
Asimismo, cabe destacar otras pequeñas variables, entre otras el
tipo de hábitat del perro; por ello, suelos deslizantes favorecen
la laxitud articular al impedir que el perro se encuentre estable,
también en los perros criados en perreras con cierta altura, puesto
que se elevan sobre sus extremidades posteriores en su afán investigador
ante cualquier ruido, posición que sobrecarga las articulaciones.
CONTROL RADIOLOGICO
La suma de los factores ambientales y los genes de nuestro perro
darán lugar a un fenotipo, que será el que podrá ser evaluado por
nosotros para dictaminar si el perro esta afectado o no. Es importante
recalcar que en la displasia no existe una relación directa entre
lesiones y síntomas; así, animales afectados con luxaciones graves
pueden no manifestar ni cojeras ni dolor, aun presentando grandes
lesiones artrosicas, debido al alto umbral de excitación del dolor
que puede darse en ciertos individuos estos pueden llevar una vida
normal hasta que las lesiones sean extremadamente severas, es por
ello que siempre deben radiografiarse los ejemplares destinados
a la reproducción, el hecho de que el perro salte, corra, juegue
o sea el cobrador mas efectivo del coto no son razones suficientemente
fiables como para afirmar que están libres de displasia; siempre
deben exigirse las radiografías de los progenitores de los cachorros,
es imprescindible radiografiar los animales para poder emitir un
diagnostico y valorar si es un ejemplar idóneo para la reproducción
o no.
Se establece como edad adecuada para radiografiar los Retriever
a los doce meses, ya que la conformación definitiva de la cadera
se produce hacia el año y es entonces cuando se realiza él diagnostico
definitivo. En la radiografía se evalúan los distintos componentes
de la articulación:
- Angulo de Norberg: Trata de medir la profundidad del acetabulo
y el grado de introducción de la Las cabezas femorales. Es el ángulo
formado por la línea que une las cabezas femorales pasando por su
centro, y la que une en cada articulación el centro de la cabeza
femoral y el borde craneo-lateral del acetabulo. Este ángulo debe
ser de 105 º en las caderas correctas y va disminuyendo a medida
que las caderas van siendo peores.
- Subluxacion: Grado de laxitud existente entre la cabeza del fémur
y acetabulo.
- Borde craneal acetabular: Margen superior del acetabulo que debe
ser congruente con la cabeza del fémur a ese nivel.
- Borde dorsal acetabular: Margen interno del acetabulo que nos
da idea de su profundidad, debe verse como una línea que atraviesa
las cabezas del fémur en sentido longitudinal por detrás de estas,
cuanto más profundo sea este borde dorsal, mas soporte superior
se dará a la cabeza del fémur y mayor estabilidad tendrá la articulación.
- Reborde acetabular craneal: Zona de contacto entre el borde dorsal
y el craneal del acetabulo, en los casos de displasia es una de
las zonas donde se produce una mayor remodelacion y creación de
picos artrosicos.
- Fosa acetabular: Punto de inserción del ligamento redondo que
une la cabeza del fémur al acetabulo, en los casos de displasia
esta pequeña fovea deja de verse y aparece hueso de nueva formación
en su interior.
- Borde caudal acetabular: Margen inferior del acetabulo.
- Cabeza femoral y exostosis del cuello: En los casos de displasia
se produce la aparición de hueso de nueva formación llegando a unir
el trocánter y la cabeza del fémur, desapareciendo la forma de concavidad
que presenta el cuello femoral en condiciones normales.
- Remodelacion de la cabeza femoral: En los casos de displasia,
debido a la laxitud de la articulación, se produce la deformación
de la cabeza que pasara de tener una forma redondeada y limpia en
una cadera sana, a una forma achatada y de hongo con líneas de hueso
de nueva formación en las caderas afectadas.
La calificación de la radiografía será distinta según el organismo
encargado de valorarla, así la British Veterinary Association
(BVA)
establece un protocolo en el que se asignan distintos valores numéricos
a los componentes de la articulación citados anteriormente, las
caderas serán más sanas cuanto más se acerquen al valor cero y más
alteradas cuanto más próximas estén al 106 que es el máximo de puntuación
que se otorga, además se evalúan las caderas de forma independiente
la derecha de la izquierda, pudiendo interpretarse mejor ciertos
valores que se corresponden con displasias unilaterales. Para cada
raza se establece un Breed Mean Score (BMS), que es el valor por
debajo del cual se recomienda utilizar a los animales para la reproducción
(pero no se establece ninguna prohibición, dejando la opción de
criar con los ejemplares a sus propietarios según
su plan de cría y destino de los ejemplares). El BMS es el valor
de la media obtenida al calificar todas las radiografías de una
determinada raza, este valor fluctúa según los ejemplares evaluados
y para el caso del Labrador esta establecido en 16, y 18 para el
caso del Golden.
Si la radiografía se valora en Estados Unidos el organismo encargado
será la Ortopedic Foundation for Animal (OFA), que otorgan cinco
calificaciones distintas, las tres primeras son las englobadas dentro
de los casos de libre de displasia. Cuando un perro es evaluado
por la OFA esta otorga un numero al ejemplar y su radiografía que
quedara registrado de esta forma.
En España el organismo encargado es AVEPA (asociación de Veterinarios
Especialistas en Pequeños Animales), que otorga cinco calificaciones
distintas: A (libre de displasia, perfecta conformación articular),
B (libre de displasia), C (forma de transición o displasia ligera),
D (displasia moderada), y E (displasia grave).
Otro sistema de evaluar las caderas es el utilizado por la universidad
de Pennsylvania: el método Pennhip; este se lleva a cabo a partir
de los cuatro meses de edad y en el se realizan distintas radiografías
en estrés de la articulación, tanto en compresión como en distracción,
ya que en este caso el dato más importante para valorar será la
cadera será el grado de laxitud o luxación de la articulación cuando
se somete a distintas fuerzas. Este método es el único predictivo,
ya que enjuicia la cadera antes de que termine su desarrollo, de
ahí la controversia de su utilidad.
Sea cual sea el organismo que valore la radiografía, lo más importante
es utilizar ejemplares sanos radiograficamente, ya que el sano radiografico
y el sano genotipico no siempre coinciden (de ahí la importancia
del medio ambiente), por eso es casi imposible garantizar al 100%
animales libres de displasia aun criando con padres no afectados,
si bien es verdad que con estos métodos de selección en función
del resultado radiografico se van consiguiendo notables éxitos en
la erradicación de esta enfermedad. Si esto ocurre con animales
sanos, no debería hacer falta mencionar que ocurre si criamos con
animales afectados, ya que introduciremos dicha tara en su reserva
genética y aparecerá antes o después entre los cachorros de nuestro
criadero.

Lo ideal seria poder establecer un diagnostico genético de la enfermedad,
pero esta posibilidad aun no esta a nuestro alcance, por lo que
debemos aunar él diagnostico radiologico junto con otros datos importantes,
por ejemplo, los datos de la progenie; Así por el resultado radiografico
obtenido de las caderas de varios hijos podremos aproximarnos un
poco mas al valor real de las caderas del padre, el problema de
la evaluación de la progenie es que solo se suelen tramitar las
radiografías que se considera que van a ser aptas, pero no las que
en una primera interpretación se consideran que serán positivas
al diagnostico de displasia, por lo que siempre la descendencia
presentara un valor sesgado mejor de lo que en realidad debería
ser. Solo el método Pennhip descrito anteriormente evalúa e introduce
en su base de datos todas las caderas de los ejemplares radiografiados,
sean buenas o no, de modo que una condición indispensable para que
el perro sea radiografiado es la autorización del propietario para
que los datos obtenidos sean utilizados y publicados donde proceda,
de esta forma los valores de la progenie de un determinado ejemplar
son mucho más fidedignos y será más fácil identificar un animal
de fenotipo sano pero de genotipo displasico.
Los síntomas de la enfermedad son muy variables, van desde ligeras
cojeras hasta imposibilidad para caminar, ciertos ejemplares afectados
presentan un tipo de movimiento característico con pasos cortos
que abarcan poco movimiento, ya que las extremidades posteriores
solo se desplazan 45 º en vez de los 110 º que recorre el fémur
respecto la cadera en un animal normal, además se produce una descomposición
de la espalda, perdiendo la línea dorsal que se curva en un intento
de estirar el tronco para avanzar mas sin utilizar las extremidades
posteriores, también puede producirse una hipertrofia de la musculatura
del pecho que se vera sobrecargado al desplazar el perro su centro
de gravedad hacia delante. Otro tipo de movimiento característico
son los saltos de conejo, el animal se desplaza empujando con ambas
extremidades posteriores a la vez evitando realizar los impulsos
necesarios para desplazarse en las extremidades de forma independiente.
El tratamiento de la displasia de cadera es muy variable, pueden
utilizarse multitud de fármacos antiinflamatorios efectivos, dietas,
terapéuticas alternativas como acupuntura y quiropractica, incluso
cirugías con magníficos resultados. Quizá el procedimiento quirúrgico
más efectivo sea la osteotomia triple de cadera, esta cirugía debe
realizarse en animales jóvenes, en torno a los ocho o diez meses
de edad, y que aun no presenten degeneraciones artrosicas en la
articulación, siendo esto ultimo condición indispensable para obtener
buenos resultados. En esta cirugía se realizan tres cortes en ilion,
isquión y pubis para girar 30 o 40 º la región ósea que engloba
al acetabulo y de esta forma abrazar en mayor medida la cabeza del
fémur y estabilizar la articulación. Otra cirugía que esta levantando
buenas expectativas es la sinfisioclisis, como en el caso anterior
él diagnostico precoz es muy importante ya que se realiza en animales
muy jóvenes, presenta como ventaja que no se utiliza material de
osteosintesis o implantes, solamente se quema el núcleo de crecimiento
del pubis, provocando un desajuste de crecimiento del pubis respecto
de ilion e isquión que seguirán creciendo de forma normal dando
mayor cobertura al acetabulo.
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DISPLASIA DE CODO 
Al igual que en el caso de la cadera, se trata de una enfermedad
con base genética en la cual se producen anomalías durante el desarrollo
del cachorro que afectan a la articulación del codo, si bien con
esta denominación se engloban dos entidades patológicas distintas:
- No unión del proceso anconeo
- Fragmentación de la apofisis coronoides.
Ambas patologías son lesiones primarias que se estabilizan hacia
el año de edad, dando lugar de forma secundaria a la aparición de
procesos osteoartrosicos en la articulación del codo. La causa genética
y los factores ambientales son los mismos que para la displasia
de cadera; en consecuencia los métodos para la erradicación y control
de la enfermedad también serán los mismos, es por ello la necesidad
del examen radiografico de los ejemplares destinados a la reproducción.
En el caso del codo, él numero de ejemplares que padecen la enfermedad
y pueden ser asintomaticos es incluso mayor que para la cadera,
de ahí la necesidad de los exámenes complementarios.
La BVA recomienda la realización de tres radiografías: una lateral
del codo en extensión, otra lateral del codo en flexión, y la tercera
craneo-caudal del codo en extensión. Las radiografías se evalúan
de forma independiente a la búsqueda de lesiones primarias (osteocondritis)
o secundarias (osteoartrosis). Cada codo se interpreta de forma
independiente, siendo la calificación de 0 correspondiente a la
normalidad absoluta, el valor 1 se adjudica cuando hay ligeros cambios
en la articulación pero no suficientemente notorios como para eliminar
el sujeto de los programas deS cría, los valores 2 y 3 corresponden
a displasia de codo moderada y severa respectivamente.
La no unión del proceso anconeo se suele presentar de forma bilateral
en ambos extremos proximales del cubito, se manifiesta entre los
5 y 7 meses de edad,
causa dolor a la flexión y la extensión, atrofia muscular y cojera,
además se nota una crepitación de la articulación debida a la inestabilidad.
El proceso coronoides fragmentado es más difícil de diagnosticar
radiograficamente, ya que suele coexistir con una osteocondritis
del epicondilo humeral. Además de la cojera, que se inicia de forma
paulatina, aparecen dolor a la flexión y la extensión, crepitación
articular y desviación de la extremidad hacia fuera al caminar.
El tratamiento dependerá de la severidad de las lesiones y su naturaleza.
El tratamiento medico incluye la restricción del ejercicio, control
del peso y terapia con antiinflamatorios, con buenos resultados.
El tratamiento quirúrgico consiste en la extracción de los fragmentos
de cartílago o hueso desprendidos y estabilización de la articulación
para evitar el dolor. La osteocondritis disecante de la articulación
escapulohumeral también podría estar englobada aquí, aunque la causa
genética de esta no esta aclarada. En este caso se forma un colgajo
de cartílago como consecuencia del desarrollo anormal del hueso
subcondral. Este colgajo cartilaginoso no puede nutrirse ni cicatrizar
al estar desprendido y cae dentro de la articulación, creando la
consiguiente cojera debida al proceso álgido.
Otras osteocondritis pueden producirse en la articulación de la
rodilla, afectando el condilo femoral, e incluso en la articulación
del tarso creando los respectivos casos de artrosis.
ROTURA DEL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR
No existe una base genética en esta patología pero sí una predisposición
de la raza debido a su conformación. La articulación de la rodilla
no presenta una construcción demasiado férrea y depende de un gran
numero de ligamentos y cartílagos para mantenerse estable. Esta
articulación se utiliza tanto en el salto como en la propulsión,
y dado el peso y morfología del Labrador, las cargas biomecánicas
que sufren las rodillas pueden ser excesivas en un salto con desplazamiento
o en un giro en carrera con demasiada inercia, en cuyo caso es el
ligamento cruzado anterior el que se rompe causando una cojera de
aparición súbita. Para su diagnostico se realizan radiografías de
la articulación afectada y se efectúa la prueba del cajón, en la
que se ve el desplazamiento excesivo del fémur sobre la tibia al
no existir la sujeción ligamentosa. La reparación quirúrgica es
el tratamiento que da los mejores resultados.
MIOPATIA DE LA COLA
También denominada cola húmeda, se trata de otra patología que aunque
no es exclusiva del labrador, si se da en ellos con cierta asiduidad.
Aunque sin trascendencia, ni demasiada importancia, si es causante
de ciertos sustos entre los propietarios de los ejemplares de esta
raza. Dicha anomalía consiste en una parálisis fláccida de la cola,
y si hay algo en movimiento continuo en el Labrador, este es su
rabo. Las causas pueden ser varias: sesiones de caza o entrenamientos
intensos, baños en aguas frías o baños antes de una exposición,
zonas de descanso inadecuadas (perros confinados en cajas de transporte
sin estar acostumbrados, o durante demasiado tiempo), etc. Se manifiesta
como una falta de movilidad de la cola, con incapacidad de esta
para superar la línea dorsal, y existe dolor a la palpación de los
músculos de la base de la cola; él pronostico es siempre bueno,
basta con descanso y tratamiento con antiinflamatorios en algunas
ocasiones para conseguir una total recuperación. Solo tiene un problema:
suele manifestarse el mismo día de una exposición, justo antes de
salir al ring, y por desgracia no se resuelve en diez minutos.
TARAS OCULARES
Escribir sobre las enfermedades oculares más frecuentes
de estas razas no significa que los Retriever tengan mas posibilidades
que otras razas de quedar ciegos en un futuro próximo, solo queremos
intentar explicar algunas alteraciones oculares más frecuentes en
esta raza y que deben ser observadas por criadores, veterinarios y
propietarios a la mayor brevedad posible con el fin de separar estos
animales de cualquier programa de reproducción y evitar de esta forma
la diseminación de estas patologías. Quizás las enfermedades oculares
sean mas conocidas en los Retriever dado el gran auge en cuanto al
numero de ejemplares que existe en Inglaterra y Estados Unidos, países
ambos en los que se realizan pruebas exhaustivas a los ejemplares
dedicados a la reproducción. La importancia del diagnostico temprano
de algunas de estas enfermedades radica en su base genética y carácter
hereditario, que será lo primero que intentaremos explicar.
-Base Genética:
El ejemplo mas claro es la atrofia progresiva de retina, enfermedad
que se transmite de forma recesiva simple: el genotipo RR será el
de un animal sano, y el genotipo rr será el de un animal afectado;
dominando el gen R sobre el r. El caso de los animales Rr es el de
los denominados portadores; animales sanos que son potencialmente
transmisores de la enfermedad y que solo producirán hijos afectados
si son apareados con genotipos rr y Rr, de tal forma que solo pueden
ser identificados por pruebas de progenie, al examinar los hijos podremos
saber que los padres están afectados por una anomalía en este gen
y son transmisores de la enfermedad. Por el contrario si apareamos
un portador Rr con un animal sano RR no obtendremos nunca animales
afectados, pero ayudaremos a camuflar la enfermedad y perpetuarla
durante generaciones, extendiéndola mas todavía y haciendo más difícil
su erradicación.
Los ensayos reproductivos son la forma más eficiente de detectar portadores,
pero se necesita un gran conocimiento de los pedigríes y hasta siete
generaciones para poder dictaminar si un animal es portador o sano,
es muy difícil realizar estos ensayos dados los altos costos económicos
y su larga duración en cuanto al tiempo.
Otra forma de herencia es la transmisión múltiple o poligenica, los
casos mas conocidos son el entropion y la displasia de retina. En
este modo de herencia participan varios genes y también las condiciones
externas, de modo que el patrón de herencia se hace totalmente irreconocible.
- Diagnostico genético:
Este método diagnostico va ganando adeptos durante los últimos años.
Se trata de una prueba que se realiza con una muestra de sangre que
debe ser enviada a los laboratorios de referencia ( Optigen o Vetgen),
donde por medio de marcadores geneticos se detecta la existencia o
no de alelas causantes de atrofia progresiva de retina (APR) en el
labrador retriever. Las ventajas de esta prueba son un diagnostico
precoz de animales afectados o portadores de APR, las pruebas pueden
realizarse incluso a cachorros de tan solo tres meses de edad. La
otra ventaja fundamental es que las pruebas genéticas son validas
de por vida, así que no hace falta revelara al animal como ocurre
con los exámenes oftalmológicos tradicionales que deben repetirse
periódicamente.
Como desventaja caben destacar su alto coste económico, su especificidad
de lesión (esta prueba no es valida para detectar el resto de anomalías
oculares) y la existencia de ciertos falsos positivos que pueden darse
cuando existe un alelo mutante, cuestión esta ultima que parece va
a ser mejorada con una nueva actualización de los marcadores de la
prueba.
Los análisis de ADN para cualquier prueba pueden ser de dos tipos:
específicos y de ligamiento. En los test específicos el análisis se
hace directamente sobre el gen implicado en la enfermedad y se requiere,
pues, que haya sido identificado previamente la naturaleza molecular
de la mutación. En otros casos no es posible realizar la prueba directa
debido a que no se ha aislado el gen causante o no se conoce, entonces
se recurre a las pruebas de ligamiento, en las que se determina el
fenotipo del animal para un segundo gen, fácilmente identificable
y que se usa como marcador, y que por estudios genéticos previos se
sabe que esta localizado en la misma región cromosoma que el gen principal
(el implicado en la enfermedad), y muy próximo a el, cuanto mas próximos
estén el gen implicado y el marcador mas fiables serán los resultados
al disminuir la posibilidad de recombinacion entre estos genes. Los
test de ligamiento son los realizados por Optigen.
Los resultados de esta prueba categorizan a los animales en tres grupos:
- Optigen A: animal libre de APR
- Optigen B: animal portador del alelo defectuoso y por tanto portador
de APR
- Optigen C: animal afectado de APR al portar dos alelos defectuosos.
Este método diagnostico también puede realizarse a partir de ADN obtenido
de muestras de semen congelado, de forma tal que se puede saber si
un semental ya fallecido puede ser adecuado para utilizarlo en nuestro
programa reproductivo.
En un futuro próximo se lanzaran al mercado varios test para diferentes
enfermedades de carácter genético, entre otros la narcolepsia en el
Labrador Retriever.
La información aportada por las pruebas genéticas ha de ser utilizada
con precaución por los Club de Raza y Asociaciones de criadores, si
deciden iniciar un programa de cruces para eliminar o reducir la incidencia
de una enfermedad en una determinada raza, ya que el programa de cruces
deberá tener en cuenta que se ha de mantener la diversidad genética
de la raza, un programa de cruces radical, como seria cruzar solamente
homocigotos normales (RR, en nuestro caso), llevaría, muy probablemente
a la perdida de características genéticas importantes para la raza.
EXAMEN OCULAR:
Los exámenes oculares deben realizarse de forma periódica anual, y
siempre por parte de un oftalmólogo veterinario experto, dada la dificultad
de diagnostico de algunas de estas enfermedades; de hecho algunos
criadores británicos muy reputados especifican en la publicidad de
su criadero quien ha sido el oftalmólogo que ha revisado sus perros
para que no haya la más mínima duda en cuanto a la fiabilidad de los
diagnósticos. Toda la información obtenida en estos exámenes, es plasmada
en un certificado especifico oftalmológico, y debería poderse utilizar
por parte de los distintos clubs de raza y criadores, para así esclarecer
la existencia de animales portadores, un ejemplo es el Club del retriever
Sueco, que dispone de una base de datos accesible por Internet donde
se enumeran todos los perros que han sido detectados como portadores
o afectados en los dos últimos años en el Reino Unido los exámenes
oculares son publicados en los distintos boletines del Kennel Club,
información de libre acceso.
Merece destacar en este sentido la buena labor del Club Español del
Retriever, que en sus ultimas exposiciones monograficas invita al
prestigioso oftalmólogo Británico Dr. Barnett, para realizar las pruebas
a los ejemplares que así lo deseen.
En el examen ocular podemos distinguir las siguientes anomalías:
- Microftalmia: Menor tamaño del globo
ocular, que queda albergado al fondo de la órbita, puede ir acompañado
de conjuntivitis mucopurulenta y lagrimeo. El carácter hereditario
en la raza no se ha podido demostrar.
- Entropion: Se trata de la inversión de todo o parte del margen
palpebral, y puede afectar al párpado superior, inferior o ambos.
Esta causado por alteraciones en la tensión de los músculos orbiculares
y esta influido por factores como la conformación del cráneo, tamaño
de la órbita y pliegues faciales. Provoca dolor e irritación con lagrimeo
continuo por el roce del párpado contra la cornea y su corrección
mediante cirugía resulta fácil. Forma de herencia por transmisión
múltiple.
- Ectropion: Eversión del margen del
párpado inferior que deja expuesta mas superficie de la conjuntiva
de lo debido, por lo que se producen conjuntivitis frecuentes; al
igual que en el entropion, la corrección quirúrgica es definitiva,
y se trasmite de la misma forma. La mayoría de los casos de ectropion
suelen deberse a alguna injuria o herida mal cicatrizada en el borde
palpebral.
- Lipidosis cornea:l Deposito de lípidos
en la cornea que se manifiesta en forma de manchas de color blanquecino
en la parte frontal del ojo y que permiten el paso de parte de la
luz; generalmente se encuentran asociada a dietas ricas en grasa.
- Cataratas hereditarias: Opacidad del
cristalino que afecta al animal desde su nacimiento y le provoca una
ceguera total; se puede manifestar desde que el perro abre los ojos
hasta los dos años de edad, se transmite por un gen dominante.
- Displasia de retina: Se trata de una anomalía congénita presente
en el momento del nacimiento, en ella se produce una falta de desarrollo
del epitelio de la retina con desorganización de las capas externas,
lo cual puede provocar incluso desprendimientos de retina. Los animales
afectados se detectan como ciegos a las 6-7 semanas de edad, éstos
presentan pupilas dilatadas que no responden a los cambios de luz.
Puede aparecer asociada a microftalmia.
- Atrofia progresiva de retina (APR):
Actualmente denominada degeneración progresiva de conos y bastones,
se trata de la afección hereditaria más frecuente en la retina del
perro. En esta enfermedad se produce un fallo enzimático en los fotorreceptores
de la retina, que si afecta primero a los bastones producirá una pérdida
en la visión nocturna; en cambio, se producirá primero la pérdida
de la visión diurna al afectar a los conos. La retina lesionada presentará
zonas de pigmentación, de modo que se clasifica como APR central si
afectan al centro de la retina y como APR generalizada cuando las
zonas pigmentadas se distribuyen por todas partes.
La APR central es la que suele afectar al labrador retriever, se transmite
de forma recesiva simple y suele manifestarse con una pérdida gradual
y lenta de visión que comienza hacia los tres años de edad. Dado que
las alteraciones de fondo de ojo no suelen producir dolor, hay veces
en que el propietario no se percata de la enfermedad hasta bien avanzada
esta, de ahí la importancia de los exámenes rutinarios para un diagnóstico
temprano. Las primeras manifestaciones suelen ser una pérdida del
campo visual central, de forma que el perro observa perfectamente
los movimientos laterales, pero no los centrales; se trata de perros
que al acudir a la llamada de su amo vienen de forma zigzagueante,
para así no perderle de vista, o de animales de caza que en el campo
son capaces de seguir un pájaro abatido hasta tierra pero luego en
el suelo son incapaces de localizarlo. En los casos de APR central,
la visión que más rápido se ve alterada es la diurna, al haber mayor
densidad de conos en el centro de la retina y ser esta parte la afectada.
Si encontramos un animal afectado sabremos que los padres son portadores
del gen y no deben utilizarse para la reproducción, y los hermanos
tienen más de un 50% de probabilidades de portar también el gen. Vuelvo
a destacar la importancia de diagnosticar cuanto antes a los animales
afectados para así poder erradicar de los programas de cría al portador,
ya que existen casos de grandes reproductores que han sido utilizados
como sementales en grandes países y no se detectó su condición de
portadores hasta los 8 años.
Otras alteraciones, como la displasia retiniana multifocal, causada
por una anormal diferenciación de la retina durante el periodo embrionario,
y los depósitos pigmentarios anormales de melanina en varias partes
del ojo se encuentran todavía en estudio, de forma que aún no han
sido encuadradas como alteraciones oculares propias de la raza.
A pesar de lo que pueda parecer, el labrador retriever es una de las
razas más saludables, atléticas y con buena salud; todas las enfermedades
listadas anteriormente se producen en muchas otras razas, pero quizá
el éxito en la cría del labrador en Gran Bretaña y EEUU, donde es
una de las razas más populares, hacen que tengamos un mayor conocimiento
de las enfermedades que pueden padecer, lo que no significa que sean
más frecuentes en esta raza.
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